Durante 25 años, Valerie vivió con la carga física y emocional de un tumor facial masivo que pesaba casi ocho libras. Hizo todo lo posible por ignorar las palabras crueles y la risa que la seguían, pero cuando encontró un tumor similar en la cara de su hija Edith, el corazón de Valerie se quebrantó. No podía soportar ver a su hija burlada, maltratada y rechazada. Dolía demasiado. Entonces, ella buscó y oró por un milagro por muchos años.

Gracias a su bondad en acción, Valerie y Edith se enteraron de Mercy Ships, y tanto la madre como la hija recibieron cirugías para extirpar sus tumores y que les salvaron la vida. ¡Ahora están celebrando las nuevas vidas que usted ayudo a darles!

“Cuando me enteré de Mercy Ships, me dieron algo que no tenía antes”, recuerda Valerie con una sonrisa. “Esperanza.”

Este Giving Tuesday, ¿nos ayudara a salvar aún más vidas?