Samory nunca imaginó que descuidar un dolor de muelas resultaría en un tumor facial que amenazaba con quitarle su futuro y posiblemente su vida. Cuatro años después de que comenzara su dolor, quien una vez fue saludable, ahora a los 25 años de edad solamente era un caparazón de sí mismo — a medida que el tumor crecía, su autoestima comenzó a desinflarse.

Habiendo crecido en una aldea rural en Guinea, Samory sabía que había pocas posibilidades de que pudiera encontrar asistencia médica debido a lo costosa y poco frecuente que era la atención quirúrgica. Su madre intentó usar remedios tradicionales para ayudar a detener el crecimiento del tumor, pero todo fue en vano. El tumor de Samory no cesaba de crecer, y cada día era más doloroso que el anterior.

“Lo peor era saber que solo iba a empeorar porque no había nada que podíamos hacer”, dijo Samory. “Cuando pensaba en mi futuro, tenía miedo”.

Pero Samory no siempre se sintió así. Antes de verse obligado a abandonar la escuela debido al dolor de su tumor, estaba estudiando para convertirse en un profesor de matemáticas. Desafortunadamente, sus amigos comenzaron a culpar a su aflicción médica por su esperanza de mejorar su vida.

“La gente se burlaba de mi madre y le decían que era porque ella quería más para mí en la vida — que esa codicia era la razón por la que yo tenía que soportar este tumor”, expresa Samory. “No me gustaba salir con ella debido a la atención negativa que eso le trajo.”

Después de que el dolor se hizo demasiado difícil de soportar, Samory hizo el viaje a regañadientes a la capital para buscar ayuda, aunque sabía que no podría pagarla. Sin embargo, cuando llegó a la cíudad, escuchó las buenas noticias que necesitaba desesperadamente — ¡un buque que podía realizar cirugías gratuitas había llegado a su país! Después que fue aprobado para la operación en el Africa Mercy para extirpar su doloroso tumor, los sueños de Samory sobre el futuro ya no parecían tan lejanos.

El día de su cirugía, Samory llegó al muelle, emocionado de estar dando sus primeros pasos para sustituir sus años de sufrimiento, con esperanza y sanidad. “¡Es increíble para mí pensar que el dolor de tantos años se eliminará en un solo día!”

Solamente un día después, Samory se miró en el espejo y finalmente vio la sonrisa que recordaba de antes de su tumor. Él era libre. Gracias a su valentía, ambición y la donación de una cirugía segura en el Africa Mercy, ¡los sueños de Samory se reavivaron! “Tengo muchos deseos nuevamente de continuar mis estudios para convertirme en profesor de matemáticas, como quería serlo antes de que empezara el dolor. ¡La vida es buena una vez más!”